En un desolado jardín, ya hace mi Corazón viajero. Colgado sobre las ramas de un árbol de mango. Mi Corazón como la fruta, es dulce y rojo. Mi Corazón fruta de amor, de mis padres, de mi creador, de la energía, de la pureza que somos tú y yo.
Bajo la sombra de un manglar ya hace mi alma, que como el viento baila, que como el agua se desliza entre los rincones y nutre la madre tierra.
Por entre medio de las flores ya hacen mis pensamientos inquietos, llenos de ilusión y formados para ser diseminados y pregonar amor.
Soy el campesino que siembra amor, que pregona paz y produce entendimiento y comprensión.