En una concha de perla se encuentra tu desnudez
Como una canción lejana se oye tu voz de mujer cotidiana
Tus manos débiles y fuertes a la vez como espigas de trigo y varillas de acero
Tu labios de color de frambuesa de melocotón su entereza
Y tu cintura divina de piel de seda, de olas del pacifico
Tus piernas carreteras interminables que mis manos se mueren por recorrer
Mujer entre mis brazos, amante entre mis besos y amiga entre la sociedad.
Clandestino es nuestro amor, robados son los besos, codiciados los abrazos
Y dulces las noches de tormento entre tú y yo.